Ordenado, bello y a la altura del niño. Cada material tiene su lugar y una razón de ser. El orden externo cultiva el orden interno.
Antes de lo abstracto, la mano. Se cuentan perlas, se encajan cilindros, se trasvasija agua. El error se ve y se corrige solo, sin castigos.
El niño elige su trabajo y lo repite cuanto quiera, dentro de un marco claro de respeto por sí mismo, por los demás y por el entorno.
Los más grandes enseñan y los más pequeños imitan. Se aprende a esperar, a cuidar y a colaborar, como en una pequeña comunidad.
La jornada respira: momentos de trabajo concentrado, vida práctica, juego al aire libre, cuento y descanso. La rutina da seguridad; dentro de ella, el niño elige.
Además del trabajo diario, exploramos el mundo por temas. Algunos que hemos vivido en Péumafe:
Los planetas, la luna y las estrellas se vuelven maquetas, cuentos y asombro. La ciencia entra jugando.
Celebramos la lectura como una fiesta: cuentos, personajes y el placer de descubrir historias juntos.
Día del Papá, de la Mamá, Fiestas Patrias y Pascua: hitos que unen al jardín con las familias.